Native Americans were stripped of all that, by birthright, belonged to them. A different language and foreign customs were imposed on them. Moreover, some illnesses were imported to them which they could not fight. Great numbers were exterminated without mercy.

The majority of us are silent witnesses to the conditions present in many of their reservations today. They are burdened by high rates of unemployment, alcoholism, domestic violence, and poverty.

The others came later.

The waves of immigration to the U.S. have changed throughout the years. By the end of the nineteenth century and beginning of the twentieth, the majority of those arriving to Ellis Island were of European background. The origin of the term “undocumented” is many years old. The first generations of Irish and Italian immigrants experienced directly the consequences of being identified as “undocumented”. Many Italians were labeled with the derogatory term of WOPS (‘thug’, sometimes ‘without papers’). Their arrival represented a threat to those already established. Without extremely time consuming study of our history, it is possible to find information that takes us into a past of intense multicultural influx, the creator of our roots. Today’s generations, in their vast majority, have a past tied to other lands.

Nevertheless, in spite of our national history, the collective memory often fails and we tend to easily forget. Those cases are present in certain circles, which members seem to have forgotten their origins. Today they debate how to strengthen laws against the current group of undocumented individuals (primarily Latinos). In addition, there is a preoccupation regarding English and its role as official language. Unfortunately, the example of many nations of our times, where the mastery of many languages by their citizens is the norm rather than rule; does not seem to inspire these groups.

What is really alarming during these hours of heightened confusion and intolerance, is the increasing number of voices demanding the expulsion and exclusion from the life of this country of those “undocumented”. These voices take the issue one step further, where intolerance is directed toward those whose primary language isn’t English and speak with an accent (not the nationally recognized accents), dress differently, practice religions that do not conform with fundamentalist Christianity, eat differently; in other words, live differently. Where are we going? What is becoming of this nation? Let’s not allow that subtle and, lately, less obvious attacks, to gain momentum. Let’s speak up against such tendencies and remember the painful preamble of Nazi Germany. These demonstrations of intolerance are happening in many of our neighborhoods.

Besides, it could happen to us…because of our frail collective memory.

En Espanol:

A los Nativo-Americanos se les quitó cuanto les pertenecía; se les impuso otro idioma y costumbres extranjeras, además de importarle varias enfermedades para las que no estaban preparados. Muchos fueron exterminados sin piedad.

Hoy somos testigos, la mayoría en silencio, de las condiciones presentes en muchas de sus reservaciones. Estas cuentan con altos índices de pobreza, desempleo, alcoholismo y violencia doméstica.

Los otros vinieron después.

Las olas de inmigrantes a los Estados Unidos han cambiado con el transcurso de los años. A finales del siglo diecinueve y principios del veinte, la mayoría de los que llegaban a la Isla Ellis provenían de Europa. El origen del término “indocumentado” cuenta con muchos años. Las primeras generaciones de Irlandeses e Italianos vivieron directamente la repercusión de pertenecer a la categoría de “indocumentados”. A muchos italianos se les llamaba, de manera peyorativa; ‘WOPS’ lo cual significaba, en algunos casos; “sin papeles” (del Inglés without papers, también ‘guapos’; del italiano). Su llegada representaba una amenaza para los que ya se habían establecido. Sin la necesidad de recurrir a estudios profundos de la historia, es posible encontrar información donde se muestran las corrientes migratorias en los distintos años y la realidad que apunta a un pasado de intenso influjo multicultural, creador indiscutible de nuestras raíces. Las generaciones actuales cuentan, en su vasta mayoría, con un pasado atado a otras tierras.

Sin embargo, a pesar de nuestra historia nacional, a veces la memoria colectiva falla y olvidamos fácilmente. Casos así se encuentran en algunos círculos, cuyos miembros parecen haber olvidado sus orígenes y hoy se debaten con el propósito de hacer las leyes contra los indocumentados de turno (latinos en su mayoría) más férreas. Sumado a esto existe la preocupación relacionada con el Español y la posibilidad de que destituya al Inglés en su capacidad de lengua oficial. El ejemplo de muchas naciones de hoy, donde el dominio de varias lenguas es la norma en lugar de la excepción, lamentablemente no parece ejercer influencia sobre dichos grupos.

Lo alarmante en estas horas de confusión e intolerancia son las voces crecientes que piden la expulsión y exclusión de la vida de este país de los indocumentados de hoy. Estas voces van incluso más allá, donde la intolerancia es también dirigida hacia aquellos que no hablan Inglés como primera lengua y tienen acentos (no los acentos nacionales reconocidos), visten de manera diferente; practican religiones que no se conforman con el fundamentalismo Cristiano; comen diferente; en fin, viven diferente. ¿Hacia donde vamos? ¿En qué se está convirtiendo esta nación? No permitamos que ataques, primero sutiles y últimamente menos cuidadosos, tomen fervor. Expresémonos abiertamente contra estas corrientes en auge y recordemos el doloroso preámbulo de la Alemania nazi. Estas demostraciones de intolerancia están ocurriendo en muchos de nuestros vecindarios.

A fin de cuentas, mañana podría tocarnos a nosotros mismos… por nuestra frágil memoria colectiva.