La depresión es una enfermedad tratable. Con ayuda y apoyo se puede curar. Podemos volver a tomar el control de nuestras vidas. No necesitamos vivir sintiéndonos ansiosos, tristes e irritables. Este trastorno es más frecuente en el sexo femenino, en una proporción de cinco mujeres por cada dos hombres. Sin embargo, también se presenta en niños de ambos sexos y en adolescentes que muestran entonces conductas antisociales, drogadicción, dificultades escolares, y alta sencibilidad frente al rechazo amoroso.

Episodios Depresivos:

Cuando esta manera oscura y dolorosa de ver el mundo se mantiene por lo menos durante dos semanas, se habla de un episodio depresivo. Puede tener graves consecuencias y por esta razón es conveniente recibir ayuda especializada lo antes posible. La persona presenta algunas conductas muy precisas:

• Pierde el interés en casi todas las actividades usuales, y en lo que antes le ocasionaba placer

• Hay trastornos del apetito, generalmente por disminución del mismo, con significativa pérdida de peso. Otras personas muestran un aumento del apetito y peso. En el caso de los niños, tienden a dejar de comer, estancándose en su desarrollo.

• Son comunes los trastornos del sueño: dificultad para quedarse dormido, sueño interrumpido, o demasiado sueño (hipersomnio.) Muchas veces despertarse con miedo, como está en un apuro.

• El aspecto sicomotor sufre alteraciones: hay agitación, incapacidad para permanecer tranquilo, estallidos de queja o gritos. En el otro extremo de esta, hay lenificación sicomotora, que se traduce en un hablar pausado y movimientos corporales lentos. El síntoma de depresión más común para los niños es la furia.

• Casi invariablemente decae la energía. La persona experimenta una fatiga constante: hasta la más pequeña tarea puede parecer difícil o imposible lograr.

• A esto se agregan sentimientos de minusvalía: el individuo cree que todo lo ha hecho mal, y recuerda sus errores magnificándolos. Se reprocha incluso mínimos detalles, y busca en el ambiente cualquier signo que refuerce esa idea de que no vale nada. Hay sentimientos de culpa, igualmente exagerados, sobre situaciones presentes y pasadas.

• Es frecuente que la persona tenga dificultad para concentrarse y que le cueste tomar decisiones, o recordar claramente algunos eventos.

• Se presentan pensamientos sobre la muerte, que incluso llegan a elaborar ideas suicidas. Puede sentir miedo de morir, pero está convencido de que él y los demás estarían mejor si falleciera.

• Asociado a la depresión está el llanto frecuente, con sentimientos de angustia, irritabilidad, mal humor, preocupación excesiva por la salud física, ataques de pánico y fobias.

• Puede sufrir de estreñimiento, diarrea, dolor de espalda, de cabeza, del estómago.

Cómo se trata la depresión?

Las maneras más comunes de tratar la depresión son: suministrando medicamentos, psicoterapia o una combinación de ambos. La elección del tratamiento depende de:

-la severidad de los síntomas

-los antecedentes de la enfermedad

-la preferencia de la persona

La depresión es una de las enfermedades médicas más tratables. De cada diez personas con depresión, ocho sentirán mejor con ayuda profesional. Muchas personas no buscan ayuda para tratar dicha enfermedad. Creen erróneamente que si lo hacen pueden ser calificados como personas débiles o sin carácter. Otras veces creen que los síntomas de la depresión desaparecerán con el tiempo, por si solos. Estas ideas son falsas. Cualquier persona que sufra de depresión o de cualquier otra enfermedad grave, necesita ayuda profesional especializada. Los síntomas seguirán ahí, hasta que no se inicie el tratamiento, entre más pronto lo hagan, más pronto se empezarán a sentir major. Sin tratamiento, la depresión continúa durante toda la vida con el riesgo de empeorar.

Los medicamentos comunes para el tratamiento se llaman “antidepresivos.” Ellos restablecen el equilibrio químico normal de las partes del cerebro que tienen que ver con las emociones. Restablecen la química del equilibrio del cerebro como la insulina restablece el equilibrio de la química de la sangre .Los antidepresivos no crean hábito, ni cambian nuestra personalidad, ellos nos ayudan a tener un mejor estado de ánimo, así como a mejorar nuestros patrones de apetito y sueño. Normalmente los antidepresivos necesitan tiempo para que alcancen todo su potencial, es decir, no actúan sobre nuestro organismo de manera inmediata. Después de haber iniciado el tratamiento, comenzaremos a sentir mejor en 3 o 4 semanas. Algunas personas pueden tardar de 6 a 8 semanas antes de sentir su acción benéfica.

Si tiene más preguntas o necesita ayuda, la misión médica de Holy Spirit Hospital está abierta lunes, miércoles y viernes, 10:30a.m.-2:30 p.m., martes y jueves ,11:30-2:30. Está ubicada en el sótano detrás de la iglesia Cristo Luterana, 124 calle 13 sur. Hay enfermeras disponibles cada día para ayudarle. No se requiere identificación ni cita. Además, todos los servicios son gratuitos y confidenciales. Todos son bienvenidos!